Esta es la emotiva carta de despedida de Francesco Totti

Así se despidió Francesco Totti, el eterno capitán de la Roma, del fútbol.

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Francesco Totti colgó los chimpunes para siempre. Se fue la leyenda, el gladiador, el eterno capitán. El inexorable paso del tiempo le puso término a la carrera de un ejemplo de crack; un caballero dentro y fuera de las canchas que supo ganarse el corazón de propios y extraños, supo ganarse, también, las palmas de hinchas y adversarios.

El histórico recorrido del fiel y eterno 10 de la Roma no podía pasar desapercibido y desde todo el mundo le agradecen su calidad en el gramado de juego, su sensacional pegada de francotirador y su visión de estratega militar. Sin duda, es un honor tener la dicha de haber visto jugar a uno de los mejores de la historia.

Los ojos llorosos de ‘Il Gladiatore’ por su despedida son comprensibles, después de todo, es un hombre más, pero uno que pasará a la historia y tendrá un lugar privilegiado en el Panteón Romano. Las lágrimas de Francesco Totti dicen mucho del amor por su camiseta, del amor por el deporte que representa, y no podía despedirse sin agradecer a los miles de hinchas que lo vieron por última vez vestido de corto con una emotiva carta que traerá abajo muchos corazones.

Estas son las palabras de la leyenda:

“Gracias Roma, gracias mamá y papá, gracias a mi hermano, a mis parientes y a mis amigos. Gracias a mi esposa y a mis tres hijos. Quise iniciar desde el final, por los saludos, porque no sé si lograré leer estas pocas líneas que escribí. Es imposible resumir 26 años de historia en pocas frases. Me gustaría hacerlo con una canción o una poesía, pero no soy muy capaz de escribirla, y busqué, en estos años, expresarme a través de mis pies, con los cuales todo se me hace más fácil, desde mi infancia. A propósito, saben ¿cuál era mi juguete favorito? Un balón, obviamente. Y todavía lo es. Pero a un cierto punto de la vida, uno se vuelve grande, eso me dijeron, y así lo decidió el tiempo. Maldito tiempo.

Ese mismo tiempo que aquel 17 de junio de 2001 queríamos que pasara rápido: no veíamos la hora de que el árbitro pitara el final. Todavía se me pone la piel de gallina al acordarme de ese momento cuando ganamos el Scudetto. Hoy, ese tiempo me golpeó en mi espalda y me dijo: “debemos crecer, desde mañana serás grande, quítate la pañoleta y los botines, porque desde hoy eres un hombre y no podrás más sentir el olor del paso cerca, el sol en cara mientras corres en dirección a la portería contraria, la adrenalina que te consuma, y la satisfacción de celebrar. Me pregunté en estos meses por qué me están despertando de este sueño.

Piensen cuando ustedes son niños y están soñando algo lindo… y vuestra madre los despierta para ir a la escuela mientras ustedes quieren seguir durmiendo… e intentan volver al mismo sueño, pero no lo logran. Esta vez, no era un sueño, sino la realidad. Y ahora, no puedo volver a esa realidad. Quiero dedicar esta carta a todos ustedes, a los niños que me alentaron, a los niños de ayer que ahora ya crecieron y que quizás son padres, y que me dicen “Tottigol”.

Me da satisfacción pensar que mi carrera es, para ustedes, los hinchas, una fábula para contar. Ahora, se terminó. Me quito la camiseta por última vez. Perdónenme si en estos días no les di entrevistas ni fui claro; apagar las luces no es fácil.

Ahora tengo miedo, Y no es el mismo reto de cuando estás frente a la portería y debes anotar un penal. Esta vez no puedo ver a través de los huecos de la red lo que habrá después.

Déjenme sentir miedo. Esta vez soy yo quien necesito de vuestro calor, el que siempre me demostraron. Con su afecto lograré pasar de página y empezar una nueva aventura.

Ahora es el momento de agradecerles a todos mis compañeros, entrenadores, dirigentes, presidentes, todas  las personas que trabajaron conmigo en estos años.

Los hinchas de la Curva Sud, una referencia para nosotros, los romanos y romanistas. Nacer romano y romanista es un privilegio, ser el capitán de este equipo, un honor.

Ustedes son y serán mi vida siempre: dejaré de emocionarlos con mis pies pero mi corazón siempre estará con ustedes. Ahora bajo las escaleras, entro en el camerino que siempre me acogió desde niño, y que dejo ahora siendo un hombre. Estoy orgulloso y feliz de haberles dado 28 años de amor.”

Francesco Totti

Gracias por todo, ídolo.